sábado, 21 de noviembre de 2015

Educación al oriente de Cali, un sueño útopico

LA EDUCACIÓN EN EL ORIENTE DE CALI Y SUS SUEÑOS UTÓPICOS
Por Martha Mireya Herrera

Computadores para cada estudiante, sala de audiovisuales, canchas de fútbol, voleibol y basquetbol, piscina, restaurantes, laboratorios equipado con las más altas tecnologías, tableros digitales y todas las comodidades que hacen que aprender sea cada vez más fácil y divertido ¿es esto una utopía?.
Pues aunque parezca increíble, para muchos colegios del oriente de Cali esta posibilidad es utópica, pues no cuentan con los suficientes recursos para brindar a sus alumnos la calidad educativa que ellos se merecen. Paradójicamente, desde el año 2000, el gobierno empezó a  hablar de una calidad educativa para todos, toda una contradicción, pues para que el nivel educativo del estudiante mejore, la escuela debe disponer de los recursos adecuados que satisfagan sus necesidades educativas.
Por tal razón encontramos algunos docentes que prácticamente trabajan “con las uñas” ya que al no disponer de recursos suficientes, les toca valerse de varias estrategias para sustituir los recursos de los que carecen sus escuelas, tal es el caso de algunos docentes de colegios ubicados en el oriente de Cali, cuyo  ingenio los ha llevado a sustituir los vídeo beam por televisores, los tableros digitales por tableros acrílicos, bibliotecas por sencillas aulas sin libros, canchas de fútbol por las canchas y piscinas de barrio y algunos que hasta por la falta de pupitres les toca ubicar a sus alumnos en sus escritorios o en peores casos, en sillas improvisadas. Situación que lleva a los estudiantes a tener un bajo interés para sus proyecciones futuras y por consecuencia queda nula   la transformación progresiva del contexto social.
Otra consecuencia que hace que la educación en las escuelas del oriente de Cali no sea tan exitosa, es que los estudiantes muchas veces no puedan ingresar a la educación superior, lo que dificulta que consigan una buena oferta laboral puesto que en Colombia, un título de bachiller “no sirve para nada” y menos si se trata de buscar un empleo digno, con todos los beneficios que esto trae.
Pero aun así, no podemos olvidar que los jóvenes del oriente de Cali son prácticamente obligados para que culminen sus estudios hasta el bachillerato, pues las carencias económicas apresuran la necesidad de generar algún ingreso monetario para sus hogares, les hacemos promesas falsas diciendo  que es la única oportunidad que tienen para mejorar su calidad de vida, además les mentimos diciéndoles que al graduarse de bachilleres están a un paso para poder ingresar a una educación superior y de esta forma cumplir sus sueños; cuando la realidad es que la única posibilidad de ingresar a las mejores universidades es sí cuentan por lo menos con $2.000.000 para pagar un semestre o en última instancia sacar un resultado muy superior en las pruebas saber, y al final mantenerlo semestre a semestre y al mismo tiempo enfrentarse en una competencia de conocimientos con chicos de otros niveles socioeconómicos que toda su vida han tenido todas las condiciones educativas adecuadas para desarrollar un buen nivel de educación y un sin número de saberes que les permite competir académicamente en pruebas nacionales y porque no internacionales, dejando así, esta oferta reducida a muy pocos cupos, generando que muchos egresados se vean obligados a buscar cualquier alternativa laboral, pero al enfrentarse a  esta realidad, se dan cuenta que lo que necesitan los empleadores,  son personas que manejen un oficio técnico y sobre todo que tengan experiencia laboral, y estas son cosas que no da la escuela, por lo que es necesario que la instituciones educativas al oriente de Cali, promuevan una educación que le permita al egresado conseguir trabajo más rápidamente o auto emplearse, al mismo tiempo que administrar sus propios negocios y hacerlos productivos.
Por esta razón, es necesario que el Estado y los colegios del oriente de Cali, realicen  reformas y fomenten la educación técnica en las instituciones educativas, porque sí se sigue viendo la educación como un elemento de segundo nivel y no se le da la suficiente importancia económica, seguirán saliendo bachilleres y aumentando las cifras de desempleo y de violencia.
 Otro problema al que se enfrentan los colegios del oriente de Cali son los mal llamados colegios privados (o colegios de coberturas)  pues cobran una tarifa mínima de mensualidad, pero al  final también son subsidiados por el gobierno,  y con todo esto se dan el lujo de contratar profesores poco preparados, con poca remuneración, no invierten en investigación y mucho menos en infraestructura, por lo que sus egresados salen mal preparados y el dueño del colegio muy enriquecido a costa de la necesidad de los demás, logrando que sus egresados puedan tener muchos problemas para acceder a la educación superior.
En conclusión, se puede decir que la realidad de la educación en el oriente de Cali es bastante difícil y enfrenta muchos retos, sin embargo, están dando la batalla y se esfuerzan día a día por darles herramientas a sus alumnos para que logren salir adelante. Así que aunque sus sueños de tener mejores recursos educativos sean bastante utópicos ellos se las “arreglan” para ejercer una influencia positiva en la vida de sus alumnos. La pregunta es ¿podrá algún día  el gobierno elitista brindar a la gente de bajos recursos una mejor calidad educativa con recursos iguales para todos? Esto está por verse pues aún estamos esperando el cumplimiento de sus promesas vacías.




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